Desde Golconda al Smithsonian
Notas previas
* La colección de las joyas de la Corona francesa fue creada en 1530 por Francisco I, quien estipuló que las joyas de los reyes de Francia constituían un fondo inalienable del tesoro real. Aunque se vendieron muchas piezas para sufragar los gastos de las guerras de religión, la colección se incrementó notablemente bajo el reinado de Luis XIV.
Vamos a la historia
En el año
1668, Jean Baptiste Tavernier, arribo a Versalles con una colección de gemas de
gran pureza que había comprado en las minas Kollur, minas de diamantes que se
encontraban en el sultanato de Golconda en la India. La más grande de las
piedras era un diamante con una rara tonalidad azul que pesaba 115 quilates (22
gramos aprox.) La tonalidad es debido a los átomos de Boro en su composición.
Según la
leyenda la gema fue tallada por una antigua deidad del sol, y ofrecida a la
Diosa hindú Sita, esposa de un dios y avatar Rama, y se encontraba en el templo
de la diosa de donde se dice que fue robada, esto justificaría la maldición de
la gema.
Ok, volvamos a Versalles….Hete aquí que por ese entonces el monarca de Francia era Luis XIV, para los amigos “el rey sol”, gran conocedor, experto y amante de las gemas y este diamante llamó la atención del rey de inmediato, a pesar de que en esa época se creía que los diamantes de color eran impuros. No dudó en pagar 220.000 libras (150 kilogramos de oro puro) por el “diamante azul” y lo añadió al gabinete de curiosidades del castillo de Saint-Germain-en-Laye.
En 1671, el monarca le dío el diamante al joyero de la corte, Jean Pittan (o Sieur Pitau), quien realizó sobre él la talla conocida como “la rosa de París”, convirtiéndolo en una piedra de 67 quilates, unos 13,4 gramos, para luego insertarlo en un broche de oro que el rey lucía con un lazo al cuello, a partir de aquí se comenzó a llamar con el nombre de Azul de Francia.
Cuando Luis XV heredó el broche, decidió darle una nueva vida e insertar la gema en la insignia de la Orden del Toisón, ya que fue nombrado caballero de la orden en 1749. La obra estuvo a cargo del joyero Pierre André Jacquemin, quien ideó un complejo diseño de topacios, rubíes y otras piedras, del que pendía un vellocino de oro (insignia de la Orden) recubiertos de diamantes. A su muerte la joya dejó de usarse como insignia.
Este
espectacular conjunto, a la muerte del soberano fue heredado por su sucesor, el
rey Luis XVI y su esposa María Antonieta.
Al inicio de la revolución, las alhaja reales fueron trasladadas desde Versalles
al Garde-Meuble, el depósito de los bienes de la realeza, en el hotel de la Marine,
un edificio cercano a la actual plaza de la Concordia.
El responsable del traslado de
las joyas de la Corona fue un antiguo ayuda de la cámara del rey, Thierry Ville-d´Avray,
que de inmediato fue nombrado intendente del Garde-Meuble. Quien tuvo un gran
enriquecimiento durante su gestión, lo que accionó algunas alarmas y claramente
sospechas. Por este motivo la Asamblea Constituyente decidió realizar un
inventario de las piezas custodiadas, fue cuando se descubrió que Thierry se
había llevado a su casa nueve cofres con gemas y alhajas procedentes del joyero
real.
Nunca se supo con qué fin, si financiar a los realistas, mantener a las
tropas revolucionarias o para uso personal.
En fin, fue detenido y encarcelado, al poco tiempo murió. Las joyas
fueron devueltas al Garde-Meuble, allí se quedaron hasta que el 11 de
septiembre de 1792, unos desconocidos burlaron la vigilancia de la guardia
nacional, forzaron las puertas traseras, entraron en el edificio y robaron el
tesoro real. Durante varias noches realizaron la misma operación y se hicieron
con nueve mil joyas, que incluían la espada cubierta de brillantes de Luis XVI,
la Chapelle del cardenal Richelieu y gemas como el diamante Sancy, de 55
quilates, o el Regent, de 140 quilates y entre todo eso también se fue el Azul
de Francia.
Luego se supo que un cadete de nombre Guillot, que fue parte del robo,
tuvo en su poder la gema, huyó a Inglaterra y fue encarcelado cuando intentaba
vender la joya en 1796, a partir de ahí
no se supo más del diamante.
Hasta aquí el Azul de Francia
Veinte años después del encarcelamiento de Guillot, en 1812, casualmente cuando había terminado el plazo para recuperar los
bienes robados que había estipulado la ley francesa, apareció un comerciante de
diamantes, Daniel Eliason, con un diamante azul de 45,5 quilates y de forma
oval que no se podía establecer la procedencia. En 2005, las investigaciones
concluyeron que Eliason cortó el diamante Azul de Francia.
La pieza la compró inmediatamente el banquero y coleccionista Thomas Hope, quien le dio su nombre. Los nuevos dueños lo lucieron frecuentemente, tanto en la Gran Exposición Universal de Londres en 1851, como en la Exposición Universal de Paris de 1855. Fue entonces cuando un gemólogo de la capital francesa llamado Charles Barbot relacionó por primera vez el Hope con el Diamante azul desaparecido del Toisón de Luis XV.
Durante varios años el diamante fue siendo heredado por los integrantes de la familia Hope, hasta que en el año 1896, cuando la banca de la que eran titulares se declaró en quiebra. A partir de aquí comienza una sucesión de subastas y distintos propietarios , hasta que en 1901 fue adquirido por el diamantista estadounidense Simón Frankel quien lo llevó a Nueva York. Volvió a ser subastado en varias oportunidades más y terminó en manos del coleccionista neoyorquino Harry Winston, quien el 10 de Noviembre de 1958 lo donó al Museo de Historia Natural de la Smithsonian Institution de Washington, (lo mandó en un sobre de madera a través del servicio postal nacional) donde permanece hoy.
Sin más evidencia del turbio origen del Hope, las sospechas que lo vinculaban al Diamante azul (Azul de Francia) no fueron más que meras especulaciones hasta el siglo XXI. En 2007, el prestigioso mineralogista francés François Farges, entonces a cargo de la colección de mineralogía y gemología del Museo de Historia Natural de Paris, descubrió un molde de plomo del diamante azul que yacía olvidado en los almacenes de la institución. Según el profesor, al superponerlos, el hope encaja perfectamente en el molde del brillante, colgado del collar del Toisón. Los ladrones habían retallado la gema de Luis XIV, de aspecto triangular, para darle una forma oval.
Tres años después del descubrimiento, Farges y el joyero ginebrino
Herbert Horovitz presentaron una réplica de Toisón de oro. Cuya pieza central
identificaba el diamante azul tallado en el siglo XVIII como la gema de la que
había nacido el Hope.
Listado de personas que adquirieron el diamante
Jean-Baptiste Tavernier (1689): muerto de frío y medio devorado por las
alimañas.
Nicolás Fouquet (1680): en prisión.
Luis XIV (1715): gangrena.
Princesa de Lamballe (1792): linchada.
Luis XVI y María Antonieta (1793): decapitados en la Revolución
francesa.
Catalina la Grande (1796): apoplejía/infarto.
Wilhelm Fals: asesinado por su hijo Hendrik.
Hendrik Fals (1830): suicidio.
Jorge IV (1830): locura.
Francis Beaulieu: hambre.
Henry Philip Hope (1839):
Henry Thomas Hope (1862):
Jacques Colot (1904): suicidio por problemas mentales.
Lorens Ladue: asesinada por su amante Iván Kanitowski.
Príncipe Iván Kanitowski: asesinado por revolucionarios.
Subaya Hamid (1908): asesinada por su esposo.
Abdul Hamid II: depuesto en 1909 por la sublevación militar de los
Jóvenes Turcos.
Simón Montarides y familia: su carruaje cayó por un precipicio.
Vincent McLean (1938): atropellado.
Ned McLean (1941): locura.
Elizabeth McLean (1946): sobredosis.
Evalyn Walsh McLean (1947): morfinomanía
Harry Winston (1978): ataque de corazón.
Historia National Geographic N° 181
Orden del Toisón https://es.wikipedia.org/wiki/Orden_del_Tois%C3%B3n_de_Oro
Diamante Hope https://es.wikipedia.org/wiki/Diamante_Hope
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